Mi ángel querido, estoy casi loco por tí, tanto como uno puede estar loco: No puedo reunir dos ideas sin que te interpongas entre ellas. No puedo pensar detenidamente en nada que no seas tú. A pesar mío, mi imaginación me lleva a ti. Te agarro... te beso, te acaricio, mil de las más amorosas caricias me poseen. En cuanto a mi corazón, allí estarás siempre, grandemente. Tengo una sensación deliciosa de ti allí.
(1835)