Si no tienes tiempo de navegar en los posteos, clickea en los links rápidos a continuación del calendario. Si quieres retroceder más minuciosamente, clickeas en next page, y si no funciona, debes usar el calendario. Si encuentras problemas por favor avísanos en el contact me.



Nuevo RSS. 14/12/05

Image hosted by Photobucket.comPodcast

Pulsar aquí te lleva a la lista detallada de los podcasts anteriores y sus links.


<< November 2004 >>
Sun Mon Tue Wed Thu Fri Sat
 01 02 03 04 05 06
07 08 09 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30








Listed on Blogwise

Listado en Podcast-es




imagen




Björk


If you want to be updated on this weblog Enter your email here:

rss feed



 
Thursday, November 18, 2004
Carta de Emily Dickinson a Susan Gilbert

Están limpiando la casa hoy, Susie, y he hecho un rápido bosquejo de mi cuarto, donde con afecto, y contigo, yo pasaré esta, mis hora preciosa, más preciosa de todas las horas que marcan los días al vuelo, y el día tan querido, que por él cambio todo, y tan pronto como él pase, suspiraré por él otra vez.
No puedo creer, Susie querida, que casi he permanecido sin tí un año entero; el tiempo parece a veces corto, y mi recuerdo de ti caliente como si te hubieras ido ayer, y otra vez si los años y los años recorrieran su camino silencioso, el tiempo parecería menos largo. Y ahora cómo pronto te tendré, te sostendré en mis brazos; perdonarás las lágrimas, Susie, acuden tan felices que no está en mi corazón reprenderlas y enviarlas a casa. No sé por qué es -pero hay algo en tu nombre, ahora estás tomando de mí, que llena mi corazón por completo, y mi ojo, también. No es que mencionarlo me aflija, no, Susie, pero pienso en cada "sitio soleado" donde nos hemos sentado juntos, y no sea que no haya no más; conjeturo que ese recuerdo me hace llorar. Mattie estuvo aquí la tarde pasada, y nos sentamos en la piedra de la puerta delantera, y hablamos de vida y de amor, y susurramos nuestras suposiciones infantiles sobre tales cosas dichosas - la tarde se fue tan pronto, y caminé a casa con Mattie debajo de la luna silenciosa, y sólo faltabas tú, y el cielo. Tú no viniste, querida, pero un poquito de cielo sí , o eso nos pareció a, pues caminamos de un lado a otro y nos preguntábamos si ese gran bendición que puede ser nuestra alguna vez, se concederá ahora, a alguno. ¡Esas uniones, mi Susie querida, por las cuales dos vidas son una, esta adopción dulce y extraña en donde podemos mirar, y todavía no se admite, cómo puede llenar el corazón, y hacerlos en pandilla latir violentamente, cómo nos tomará un día, y nos hará suyos, y no existiremos lejos de él, sino que quedaremos quietas y seremos felices!


Posted at 11:17 am by JD
 

 
Wednesday, November 17, 2004
De nuevo tu nombre para urdir los sueños, por Atilio Castelpoggi


De nuevo tu nombre para urdir los sueños
            en la irrealidad más absoluta
allí, en ese lugar en que la dicha resulta
            una manera de demoler la ausencia.
Aquella sed que entreteje el laberinto
            de la imaginación
o las revelaciones de unos labios mordidos
            hacia el éxtasis
como un intento de atrapar la posesión
profundamente.

Después quedan los sonidos de un reloj
            desde una torre antigua que vuelvo a ver
            midiendo el tiempo
y también el recodo de unos brazos rodeando
            la forma concreta del amor
cuando el no tenerte es un desconcierto más
para tendernos nuevas tumbas vivientes.

La desesperación de no ser algo todavía.


Posted at 11:37 am by JD
 

 
Tuesday, November 16, 2004
Carta de Virginia Woolf a Leonard Woolf

28 de Marzo de 1941


Querido,

Me siento segura de estar nuevamente enloqueciendo. Creo que no podemos atravesar otro de estos terribles períodos. No voy a reponerme esta vez. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor hacer. Tu me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todas las formas todo lo que alguien puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta que apareció esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy estropeando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto te quiero decir es que te debo toda la felicidad en mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bondadoso. Quiero decirte que- todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tu. Nada queda en mí salvo la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destruyendo tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.


Posted at 11:42 am by JD
 

 
Monday, November 15, 2004
Rastro, por Juan Gustavo Cobo Borda

Tu olor
-el incontrovertible
y brutal olor del amor-
permanece intacto
mientras los besos
se volatilizan
en su propio júbilo
y la humedad
se hace una con la piel.
Tu olor, en cambio,
impregna hasta la médula.
Hasta ese lugar recóndito
donde el deseo anida
y obliga a dejar intactos
los platos del almuerzo
y a danzar de nuevo
hacia la cama,
muertos de hambre
de amor.



Posted at 12:03 pm by JD
 

 
Sunday, November 14, 2004
Carta, por Cecilia Meireles
 
Yo, sí -¿Pero y la estrella de la tarde, que subía y descendía de los cielos cansada y olvidada?
¿Y los pobres, que golpeaban las puertas, sin resultado, haciendo vibrar la noche y el día con su puño seco?
¿Y los niños, que gritaban con el corazón aterrado?: "¿por qué nadie nos responde?"
¿Y los caminos, y los caminos vacíos, con sus manos extendidas inútilmente?
¿Y el santo inmóvil, que deja a las cosas continuar su rumbo?
¿Y las músicas encerradas en cajas, suspirando con las alas recogidas?

¡Ah! –Yo, sí –porque ya lo lloré todo, y despedí mi cuerpo usado y triste,
y mis lágrimas lo lavaron, y el silencio de la noche lo  enjugó.
Pero los muertos, que enterrados soñaban con palomas ligeras y flores claras,
y los que en medio del mar pensaban en el mensaje que la playa
desplegaría rápidamente hasta sus dedos...
Pero los que se adormecieron, de tan excesiva vigilia –y que yo no sé si despertarán...
y los que murieron de tanta espera... -y que no sé si fueron salvados.

Yo, sí. Pero todo esto, todos estos ojos puestos en ti, en lo alto de la vida,
no sé si te mirarán como yo,
renacida y desprovista de venganzas,
el día que necesites el perdón.


Posted at 07:23 pm by JD
 

 
Saturday, November 13, 2004
Carta de Stendhal a Madame Curial

Florencia, 20 de julio de 1819

Madame, podría ser, desafortunado como soy, que pudiera chocarte, por impropio, que haya tenido la temeridad de escribirte.
Si hacer eso me ha hecho odiar por ti, yo trataré por lo menos de no agravar mi mala fortuna, y por consiguiente suplicarte llores sobre mi carta sin más lectura.
Si por otra parte tu sensitivo aunque sobreestimado espíritu tiene la bondad de tratarme como a un infeliz amigo, y pudieras condescender a enviarme noticias de tí, te pido que me escribas a Boloña, a donde me vi forzado a viajar: "Al Signor Beyle, nella locanda dell´ Aquila Nera". Estoy muy preocupado por tu salud. Si estás enferma, ¿podrías ser tan cruel como para no contármelo en una carta? Debo estar preparado para todas las eventualidades. ¡Feliz es el corazón que es entibiado por la calma, discreta y firme luz de una lámpara que arde débilmente!
Se dice que tanto ama el corazón que no comete actos indecorosos que sean dañinos para sí o para otros. Pero el corazón que resplandece con fuegos volcánicos no puede contentar al objeto de su devoción, actúa extravagantemente, pierde el tacto y eventualmente arde él mismo. Soy profundamente infeliz.

Posted at 11:46 am by JD
 

Next Page