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Monday, November 29, 2004
las cartas de las que hablo..., por Héctor Urruspuru

las cartas de las que hablo son azules y son lacradas

se guardan en casilleros con llaves de hielo

y no les llega la humana inmisericordia

estas cartas íntimas, son prohibidas

están censuradas vedadas

a la vista poderosa del cuervo crítico

que devora todo aquello que no es blanco

            - y solo porque él es tan... tan negro -

y la lluvia ácida de su orín

no borra las letras de oro de éstas cartas

nunca más

- dijo el cuervo, nunca más -

 

y tu nombre en ellas está a resguardo

de la belleza tonta, recurrente

del que escribe sobre las olas del mar

de la gaviota idiota

de la belleza histérica de la mariposa kitsch

de la palmera centroamericana

del “oh! pez dorado! pez dorado...!”

las fotos de la niñez...

 

tu nombre

mi gran amor último amor

solo lo digo con honor aquí, en los márgenes

 

tu nombre

no esta imbuido por la inmoral luz del sol

la patria de este tipo de bellezas obscenas

tiene una bandera que uso

para limpiar heces calientes

los vómitos ambarinos de la embriaguez

 

las horas insoportables

en las que simplemente no estás

y escribo las cartas...

 

Y escribo las cartas.


Posted at 12:06 pm by JD
 

 
Sunday, November 28, 2004
Carta de Roberto Arlt a Ivonne

Queridísima amiga, auténtica y querida amiga.  Por fín solo, para poder charlar con usted. Pensaba en usted, aunque éste no es el término que debo emplear; en realidad seguía en su compañía. Me he apresurado a meterme en la cama y desde la cama le escribo, con un codo sobre la almohada, la cara sobre la mano y un bulto de carillas. ¿Cómo podríamos llamar a esto que ocurre entre nosotros? ¿Felicidad o predestinación? Ocurre que estamos juntos y nos comunicamos nuestras experiencias con una jovialidad natural de criaturas que han vivido juntas años y años.  Ningún embarazo frente a nada. Ningún temor de lo que el otro puede pensar de uno. Las cosas tienen sus nombres y por sus nombres las llamamos, y no se da caso semejante de que la coincidencia de las situaciones haya provocado la coincidencia de caracteres. No me canso de pensar en mi buena suerte. Soy realmente un hombre afortunado. Afortunado por haber encontrado a mi igual.


Posted at 01:57 pm by JD
 

 
Saturday, November 27, 2004
Poema de Amor, por Pedro Shimose

 
La mujer de mi vida se acuesta con un tipo
que la hace sufrir cada vez que llega con un ramo
de rosas al amanecer;
que le ha robado sus horas más preciosas y no puede
devolvérselas.
La mujer de mi vida comparte su belleza con un ciego
que, a menudo, tropieza en la misma piedra de
escándalo;
que la trae por la calle de la amargura
y la lleva a la punta de un cuerno de la luna.
Sordo ausente, no le presta atención cuando ella le
habla de las horas muertas.
Todo le entra por un oído y le sale por otro en la
consulta del otorrinolaringólogo.
Harta de tanta sombra en una habitación cansada,
la mujer de mi vida sigue ocupándose de la declaración
de la Renta y de las pólizas de seguro de vejez;
sigue haciendo cuentas para que las bombillas no se fundan
este fin de semana.
Ella sigue hermosa y puede que ese patán la siga viendo
hermosa
y le diga que la quiere (a lo mejor, es cierto)
y puede que la siga seduciendo como cuando sus
miradas se cruzaron hace mil años.
La mujer de mi vida.


Posted at 12:51 pm by JD
 

 
Friday, November 26, 2004
Carta de Ana Bolena a Enrique VIII

Señor,

Corresponde solamente a la augusta mente de un gran rey, a quien la naturaleza ha dado un corazón lleno de generosidad hacia mi sexo, compensar con favores tan extraordinarios una conversación ingenua y corta con una muchacha. Inagotable como es el tesoro de generosidad de su majestad, le ruego considerar que pueda no ser suficiente para su generosidad; porque, si usted recompensa tan leve conversación por regalos tan grandes, ¿qué podrá usted hacer por los que están listos consagrar su obediencia entera a sus deseos? Cuán grandes pueden ser los obsequios que he recibido, y la alegría que siento por ser amada por un rey a quien adoro, y a quien con placer sacrificaría mi corazón. Si la fortuna lo ha hecho digno de ofrecerlo, estaré infinitamente agradecida. El mandato de dama de honor de la reina me induce a pensar que su majestad tiene cierta estima por mí, y puesto que mi ocupación me da medios de verle frecuentemente, podré asegurarle por mis propios labios (lo cual haré en la primera oportunidad) que soy la más atenta y obediente sierva de su majestad, sin ninguna reserva

Ana Bolena.
Verano de 1526


Posted at 12:18 pm by JD
 

 
Thursday, November 25, 2004
Una canción de amor, por Else Laske-Schüler


Sobre tus mejillas descansan
palomas doradas.

Pero tu corazón es un torbellino.
Tu sangre corre como mi sangre.

Dulcemente,
junto a los frambuesos.

Oh, cómo pienso en ti...
pregúntalo a la noche.

Nadie puede jugar tan bien
con tus manos.

Ni construir castillos, como yo,
con dedos de oro.

¡Oh, fortalezas de altas torres!
Somos piratas entonces.

Cuando estás conmigo
me siento enriquecida.

Me tomas de tal modo junto a ti
que veo estrellarse tu corazón.

Salamandras irisadas
son tus entrañas.

Estás hecho de oro,
y todos los labios contienen el aliento.


Posted at 12:04 pm by JD
 

 
Wednesday, November 24, 2004
Carta de Francis Scott Key Fitzgerald a Zelda Sayre

Primavera de 1919

Novia mía

Por favor, no te deprimas. Pronto estaremos casados, y entonces estas noches solitarias habrán quedado atrás para siempre. Hasta que lo estemos te estoy amando cada tonto minuto del día y de la noche.
Puede que no lo entiendas, pero algunas veces, cuando más te extraño, más difícil es escribir, y tu siempre sabes cuando me sucede, el dolor de todo, y no puedo contártelo.
Si estuvimos juntos, habrás sentido cuán fuerte es. Tú eres tan dulce cuando estás melancólica. Amo tu triste ternura cuando te he lastimado, esa es una de las causas por las que nunca me arrepiento de nuestras riñas, y ellas te fastidian mucho.
Estas queridas, queridas y pequeñas bullas, en las que siempre trato empecinadamente de besarte y hacerte olvidar.

Scott


Posted at 11:57 am by JD
 

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